jueves, 29 de enero de 2015

La última vez que hablamos.

Yo todavía llevaba algo de amor encima antes de escuchar aquella frase.

"Pasará lo que tenga que pasar", dijo. Frío. Indiferente. Como si no le importase que desapareciéramos, que no volviéramos a hablar. Y realmente ya no le importaba. No respondí. Me despedí y colgué el teléfono.

Me bajé del bus, y el amor que llevaba encima lo dejé allí, sobre un incómodo asiento de plástico.




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