jueves, 29 de enero de 2015

Ha sido un día como cualquier otro.

Un día normal. Un día apático.
Un día ni soso, ni ácido, ni dulce, ni salado.
Ha sido un día de cualquier color.
Ha sido un veintiocho de enero, o un tres de marzo, o un veinte de agosto.
Un día que no voy a recordar nunca por nada en especial.

No hay comentarios:

Publicar un comentario