jueves, 29 de enero de 2015

Pedir perdón.

A veces es difícil pedir perdón cuando el daño ya está echo. Después de mucho tiempo ser el malo sin darse cuenta, es difícil para mi decirles a muchas personas perdón y más por que yo no era así. Nunca fui malo, no me sale, no es lo mío.





A veces me pasa.

A veces quisiera volver atrás el tiempo, a veces adelantar el tiempo.
A veces pienso en muchas cosas que nunca digo, qué las cosas no tienen mucho sentido. Pero soy así a veces me pasa.

Hay días en los que quisiera parar en seco.

Sobre todo en los días que el Universo entero confabula contra mí y mis absurdas ilusiones.

Que no es pecado tener sueños. Que con eso no se hace daño a nadie.

Hay días en los que quisiera ser invisible.

Que los prejuicios son precisamente eso: Prejuicios. Que si te despojas de ellos puedes llevarte sorpresas.

Hay días en los que mi nombre inventado me da regusto a personaje inventado que nada tiene que ver conmigo de verdad.

Que a veces pienso que por más que intente mostrarme como soy, todo esfuerzo es inútil.

Esfuerzo inútil y sobrehumano.



Antes estas cosas no pasaban por mi cabeza.

Ha sido un día como cualquier otro.

Un día normal. Un día apático.
Un día ni soso, ni ácido, ni dulce, ni salado.
Ha sido un día de cualquier color.
Ha sido un veintiocho de enero, o un tres de marzo, o un veinte de agosto.
Un día que no voy a recordar nunca por nada en especial.

La última vez que hablamos.

Yo todavía llevaba algo de amor encima antes de escuchar aquella frase.

"Pasará lo que tenga que pasar", dijo. Frío. Indiferente. Como si no le importase que desapareciéramos, que no volviéramos a hablar. Y realmente ya no le importaba. No respondí. Me despedí y colgué el teléfono.

Me bajé del bus, y el amor que llevaba encima lo dejé allí, sobre un incómodo asiento de plástico.




lunes, 26 de enero de 2015

No tengo claro hasta qué punto me creo lo que he querido creerme, puede que me haya estado engañando y no me haya dado cuenta. O puede que ese inoportuno prefijo delante de la palabra ilusión haya hecho bien su trabajo, y haya terminado convirtiéndome en lo que me encontré esta mañana frente al espejo: nada.
Nada no por fuera. Nada en mis ojos. Y por dentro, una sensación extraña de vacío, de desgana, de indiferencia, de apatía... No tengo ni la menor idea de cómo se quita eso.

Alguien me dijo no hace mucho que mi problema es que yo pido demasiado. Espero demasiado. Deseo demasiado.
Puede que sí. Puede que no.

Mira lo que has conseguido.

Mi conciencia está harta de repetirme una y otra vez "Oscar, ya te lo dije". Mi cabeza está empezando a darse cuenta de todos los pasos en falso que he dado. Mi paciencia se está quedando en nada. Mis ilusiones me abandonaron hace tiempo. Y eso que es lo último que se pierde, ya lo he perdido.
Acostúmbrate a mi compañía. Al final nos quedaremos tú y yo solos, corazón.

¿Tú quieres saber lo que me pasa?

Recuerdo cuándo me di cuenta de que éste no era mi sitio... Si no hubiera sido por una simple casualidad, quizás a día de hoy todavía no lo sabría. Pero, casualidades de la vida, resulta que la vida es pura casualidad, y a veces basta con ver unas cuantas palabras juntas.

Así, sin más, me vi un día haciendo algo que no me llena en un lugar que no me estaba haciendo feliz. Feliz...

Felicidad...

Ese es el último objetivo de todas nuestras acciones. El único. Y lo demás, lo que venga antes y lo que hagamos para conseguirla, es puro trámite. Así debería ser al menos, aunque muchos no compartan mi filosofía, aunque muchos la confundan con comodidad y seguridad. Una postura respetable, de cualquier modo. Comprendo que dejarse invadir por el espíritu de la rebeldía y luchar ciegamente por aquello en lo que se cree aterra. Lo comprendo. Lo sé.

Porque a leguas se ve el miedo que tengo a equivocarme. Porque puede que lleve meses pensando en demasiadas cosas que no pueden ser, que no tienen que ser, que no van a ser. Puede que haya puesto mi cabeza, mis ilusiones, mi autoconvencimiento, mi deseo, mis ganas, mi corazón, mi empeño, mi voluntad... en el sitio equivocado. Puede ser.

Es eso. Eso me pasa. Miedo. Miedo a no conseguirlo, a quedarme aquí, entumecido, viendo como otra oportunidad más me dice adiós luciendo una sonrisa burlona.

Miedo a terminar creyéndome que es mentira aquello de querer es poder...

Esta noche he estado pensando... en lo que se fue, en lo que no se ha ido, en lo que está a punto de irse, en lo que puede que venga y en lo que no... He sacado más negativos de lo que esperaba. Cosas de la crisis, hasta en esto se cuelan los números rojos.

Supongo que lo mejor será no pensar, de antemano sé que no sacaré nada en claro..




martes, 20 de enero de 2015

Me estaba vengando. (Bemo)

No lo sabía, pero era lo que estaba haciendo.

Me estaba vengando por el tiempo perdido, por la incógnita eterna, por aquel quizás inoportuno, por todas las noches que deseé con todas mis fuerzas ser ella.

No fueron las circunstancias las que fueron injustas con nosotros y nuestra turbulenta historia. No fuiste tú, ni tampoco fui yo. Fue mi subconsciente. Mi malvado subconsciente, que se negaba a perdonarte aún cuando ya había pasado todo, aún cuando ya sólo  éramos tú y yo y nadie más que tú y yo.

Me había convertido en ti.

No lo sabía, pero intercambiamos los papeles y me había convertido en ti de la misma forma que tú te habías convertido en mí.

Yo, frío. Yo, egoísta. Yo, insensible. Yo y mi mundo. Yo y mis problemas. Yo, yo, yo, y nunca tú.
Y tú, esperando. Tú, esperando por mí. Tú, esperando a que me diese cuenta de que no eras el enemigo, de que todo había cambiado, de que solo éramos tú y yo y nadie más que tú y yo.

Hasta que llegó el límite.

Hasta que dejaste de esperar.

Hasta que dijiste que volvían a ser ella y tú y nadie más que ella y tú.

Hasta que me di cuenta de que me había estado vengando, de que no me había dado cuenta hasta ahora, pero que era eso lo que había estado haciendo.

Y me arrepentí. Y me di cuenta de que ya pasó. Que no había nada que pudiera hacer ya para arreglarlo.

domingo, 18 de enero de 2015

Tengo defectos, claro.

Uno. Me cuesta hablar de cosas serias. Serias que implican sentimientos y cosas de esas, quiero decir. Y cuando digo sentimientos, digo sentimientos en general. Que el amor no tiene el monopolio de la palabra. Doy cientos, miles, millones de vueltas hasta decir lo que realmente quiero decir, si es que llego a conseguir decir algo. Me lío, me agoto a mí mismo y acabo prefiriendo no decir nada. Opto por callar y guardarlo para mí. Y eso no se puede hacer. Los sentimientos son mutantes, volátiles, inestables, peligrosos, y a veces estallan sin previo aviso.

Dos. Las personas me ilusionan fácilmente, y puedo estar en ese estado de forma indefinida. Pero las personas son personas, y cometen errores. Si me desilusionan, ya no puedo volver atrás nunca más. No me sale.

Tres. Aunque no pueda volver atrás, la nostalgia siempre me está tocando las narices, y me hace querer disculpar continuamente los errores fatales con los que me han dado en la cara. Me hace querer hablar de cosas serias, me hace querer que todo vuelva a ser como antes.

Y eso no puede ser. Porque antes que el defecto número tres, vinieron los defectos uno y dos.

Tijuana es demasiado grande

Enorme. Y aun así, a veces me aburre tanto, me cansa tanto, que vengo aquí, a ver cómo se va la tarde.
Las seis, y yo mirando de un lado al otro de las vías del tren.
Pensando en ti, de vez en cuando.




 

jueves, 1 de enero de 2015

Terrible claridad

Esto pasa a todos esos grupos de plástico cuándo les dejan el micro abierto cuándo son masivos. Si a todos esos grupos musicales, los que hay y los por haber. Que son todos pre-fabricados.
Es terrible esto, patético todo un horror y muy bizarro. Un semillero de chichifos bueno pues de Talentos "Según" entre comillas, además con una historia pederasta de drogas y esas cosas, Pero bueno. vuelvo con el tema que es este video.

Me imagino que su ingeniero de audio lo han deber sacado de por ahí, algún sitio que no tiene nada que ver con esto de música y que no sabe de lo que consiste por que le subía, le bajaba a uno y otro.
Que por cierto todos con voces de niñas en pre-adolescencia, pero lo más terrible de esto amigos es su look todo eso que les ponían. De látex muy pegaditos donde se les nota su parte íntima o sería intencional por su creador de este grupo musical? Por que me resulta algo pederasta.







   

Pienso que es mejor andar lento que estar mirando quietos como perdemos el tiempo". Dijeron los de supersubmarina, y a mi me gustó.






(Si alguien tiene que encontrarte, lo hará. Cuando sea, como sea...)