porque todas las mañanas, todas sin excepción, le veo. Envejecido, vieja. Sucia.Terriblemente sucia. Inhumanamente sucia. Con una postura encorvada, la cabeza baja, la tristeza en su cara y la mirada perdida. Siempre con el mismo atuendo... zapatillas de andar por casa, por su casa, la misma calle; pantalones y un chaquetón. pelo gris enmarañado. Cada movimiento le cuesta un triunfo, y aun así, siempre la he visto caminando... de un lado para otro, alguna vez arrastrando todo.
Soy un hipócrita porque cada mañana se me parte el alma al verle, y aun así sigo de largo. Antes que yo, ya han pasado cientos de hipócritas. Después de mí, pasarán otros tantos más. Y seguirá ahí... sin nisiquiera extender la mano para pedir algo que pueda necesitar. De cualquier forma, es probable que lo que yo pueda hacer tan sólo le sirva para pasar el día de hoy. Mi pregunta es... ¿Dónde están los asistentes sociales?
Mientras tanto, y a modo de reflexión, ¿por qué no seguimos saciando nuestras ansias descontroladas de poseer, de tener más y mejor? Sigamos amando ala moneda sobre todas las cosas y no valoremos la suerte que tenemos... Al fin y al cabo, eso del tercer mundo es algo que queda muy lejos.

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