Como una explosión, como un suspiro.
Bum.
Esfumarme y no volver.
Lo diría. Pero solo lo pienso, aunque a gritos, mientras me quedo quieto con los ojos abiertos. Esperando, quién sabe por qué, a que vuelva, más tarde que la última vez, mientras me pregunto cómo era todo antes de este hueco. Cómo era querer, porque ya no lo siento.
Y ahí está.
Aparece siempre después de un tiempo.
El caballero de la armadura oxidada llega hasta mi puerta.
Pidiendo perdón con lágrimas en los ojos y flores muertas.
Diría que no sé perdonar, o que no quiero.
Lo diría. Se lo diría...
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