viernes, 6 de marzo de 2015

INFINITAMENTE DIVISIBLES.

Ahora mismo me parece que no tenemos nada que ver. Todo lo que había que ver, ya lo hemos visto. No hay más. Nos sabemos de memoria. Nos hemos gastado. Es eso. Y de aquí a que vayamos a hacer algo, seremos la mitad de la mitad. Y después, la mitad de la mitad de la mitad. Vamos a seguir imparables, dividiéndonos cada vez más. Nosotros, con lo que hemos sido, convertidos en átomos ridículos.

Y NUNCA LO DIRÉ, SI TÚ NO LO DICES PRIMERO.

Debería ser fácil. A pesar de los kilómetros y de las trabas, querernos debería ser fácil. Como un acto reflejo. Como la conclusión final a todas las conversaciones derrotistas.

Y no. No lo está siendo.

Y encima yo... yo en vez de intentar hacer el último esfuerzo, no hago más que mandar mensajes subliminales.